LEYENDA PIURANA CHULUCANA LA PRINCESA QUE MURIÓ DE AMOR.
En tiempos inmemorables entre los ríos yapatera y ñacara, bajo el dominio de los incas, existía un pueblo de mujeres guerreras. Gobernado por una valerosa princesa tallan llamada, "CHULUCANA", mujer de gran hermosura humanitaria y aguerrida, la que conjuntamente con sus vecinas las casicas Paucha, Huapala, Sancor, Talanca, Huasima y ñoma, hizo gran resistencia al general enviado desde HUACAPAMPA por TUPAC YUPANQUI para conquistar estos dominios que eran grandes matriarcados.
Estas tribus vivían en casuchas de carrizo y caña brava, que abundaba en las orillas de los ríos vecinos, en las acequias, quebradas y lagunas. Dichas construcciones eran embarradas para protegerse del frió, mediante el sistema de barro embutido. La única construcción hecha de piedra y barro con techo de totora, era la Destinada ha CHULUCANA y su servidumbre.
hombres y mujeres dedicaban al laboreo del campo aprovechando el agua de los ríos en época de lluvia así como la de las quebradas que bajaban de la serranía, y que discurría por un gran canal de piedra que pasaba Cerca ala ciudadela. Adoraban al SOL y ala LUNA, así como ala Culebra, al Venado, ala Garza y al Gallinazo al que consideraban al dios de la muerte.
cierta ves, la cumarca se vio alborotada, pues por el lado sur una gran comitiva con vestimenta y plumaje multicolor hacia su ingreso, aprovechando las primeras horas del día al toque de Tamborsitos y quemas, dando una nota agradable al ambiente era el CACIQUE ALLANIQUE , cuyos dominios se encontraban al sur este, muy distante, quien conocedor de la valentía y hermosura de CHULUCANA le enviaba mediante mensajeros presentes de oro y variedad de pájaros multicolores haciéndole conocer su deseo de visitarla, pues se encontraba ya a poca distancia del lugar.
Al despertar la Aurora del siguiente día, mientras el Majestuoso Astro REY asomaba por el floreado cerro, vigía el lugar y las aves por centenar trinaban dulcemente, se escuchaba a lo lejos el melodioso sonido de las flautas, acompañado por quenas y tambores, ante la Algarabía de los lugareños que gran numero salieron al encuentro del ilustre visitante.
El CACIQUE ALLANIQUE valeroso se mecía en su litera de Oro adornado con pieles de fieras y pájaros salvajes llevados en hombros por sus Gallardos súbditos, cuyos pechos, brazos y frentes resplandecían al contacto de los rayos solares con los adornos de Oro. La litera parecía el mismo INTI con su brillo en su encegecedor, lo que sorprendió y enmudecido de asombro a los Vasallo de CHULUCANA.
En la explanada del pequeño cerro que servia de adoratorio y atalaya al poblado, la esperada majestuosa vistiendo los mejores atuendos CHULUCANA, con sus invitados, las jefas de los dominios vecinos y sus delegaciones, produciéndose al encuentro un jubilo indescriptible.
Los agasajos en honor a los visitantes duraron muchos días en los que los potajes y bebidas abundaron, así como las competencias entre las guerras de los diversos CACICAZGOS y el hábil manejo de los botes sobre las turbidas aguas del rió PINCHA, los danzantes con ropajes multicolores daban tambien la nota pintoresca a la real ceremonia.
El CACIQUE ALLANIQUE se enamoro de CHULUCANA siendo correspondido por la valerosa guerrera para su satisfacción de sus Vasallos.
ALLANIQUE estuvo morando al lado de su amada por mucho tiempo y fue cuando se proponía regresar a su pueblo que derrepente enfermo de gravedad atacado por una rara dolencia, ante la pena y consternación de sus súbditos. Los hechiceros de ambos pueblos nada pudieron hacer para lograr su mejoría.
Un atardecer, ayudado por su amada para mirar por ultima vez a su padre el SOL que ya desfallecía en el horizonte, murió ante el llanto inconsolable de todo el poblado, en Gran CACIQUE ALLANIQUE.
CHULUCANA gobernó por mucho tiempo con gran sabiduría, pero la pena por la ausencia de su amado le fue consumiendo día a día hasta que un atardecer, tambien fue llamada por PACHAMAMA y el velo de la muerte cubrió su mente, entregando su alma al SOL que entristecido se ocultaba ya por entre la copa de los arboles del horizonte.
A su entierro asistieron todas las comarcas vecinas, y sus restos, al igual que todas las riquezas del reino, fueron sepultados en la gran HUACA, al Noroeste, halla por donde aparece el INTI y la mama QUILLA, junto a su amado el cacique ALLANIQUE.
AUTOR: Navarro Duran Diego